Un brutal crimen conmocionó a la ciudad de Montemorelos, en el estado mexicano de Nuevo León. La influencer Cindy Tamez, de 33 años, fue encontrada muerta dentro de una camioneta junto a su hijo menor, Gustavo, de dos años. Horas antes, en la casa familiar ubicada a pocas cuadras, habían sido hallados los cuerpos de su pareja, Leodegario Moya Garza, y de sus otros dos hijos, Bruno, de 10 años, y Christian, de 11.

Según la fiscalía, todos tenían heridas de arma de fuego. En la camioneta se encontró una pistola calibre .38, un teléfono celular y un cartucho. Las primeras pericias indican que la mujer habría matado a su pareja y a los dos hijos mayores en la casa, para luego irse con el más chico, asesinarlo y suicidarse.
La secuencia comenzó la noche anterior, tras una reunión con familiares y amigos en la que hubo consumo de alcohol y una fuerte discusión entre la pareja. El fiscal Javier Flores Saldívar señaló que Moya Garza, de 29 años, estaría dormido cuando recibió el disparo. Los dos chicos mayores fueron hallados detrás de un sillón del living, donde se habrían escondido al escuchar los disparos. Un adolescente de 14 años, amigo de la familia que se había quedado a dormir, declaró que vio a la mujer disparar y que ella lo vio, pero decidió no hacerle daño.
Horas antes, Tamez había publicado un video desde un auto con un mensaje inquietante: “No todos conocen mi lado oscuro. Quemaría mi propia casa solo para ver la de mi vecino arder, aunque eso me perjudique a mí también”.
Cinthya Abigail Tamez Rivera tenía decenas de miles de seguidores, a quienes mostraba una vida de lujos, autos y fiestas. Además se dedicaba a prestar dinero y a organizar rifas y ventas de autos, joyas y celulares. En sus publicaciones solían aparecer mensajes sobre venganza y resentimiento. La fiscalía continúa reuniendo pruebas para establecer el móvil y la secuencia exacta de los hechos.
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