Durante años, los monitores OLED para gaming estuvieron limitados a productos de alta gama, con precios destinados principalmente a entusiastas. Samsung tomó nota de esta situación y este año lanzó una propuesta que busca democratizar el acceso a esta tecnología, combinando negros perfectos, colores más intensos y tiempos de respuesta extremos: el Odyssey G5 OLED.

Este nuevo modelo llegó a Argentina con el objetivo de ofrecer, según la compañía, un «OLED accesible para el gamer». En esencia, significa trasladar características tradicionalmente reservadas a modelos premium hacia una opción más asequible para el público general.
Los paneles OLED se hicieron populares en televisores y smartphones por su capacidad de que cada píxel emita su propia luz. A diferencia de las pantallas LED tradicionales, que dependen de una iluminación trasera uniforme, esta tecnología permite apagar zonas específicas de manera independiente. El resultado es un negro más profundo, un contraste mucho más marcado y colores intensos.
El Odyssey G5 OLED se destaca por su pantalla OLED de 27 pulgadas con resolución QHD (2560 x 1440), un formato intermedio entre Full HD y 4K que ofrece una imagen más definida y detallada sin exigir tanto al hardware como una resolución mayor. Esta mejora técnica tiene un impacto directo en la experiencia cotidiana, especialmente en juegos con escenas oscuras, como títulos de terror, shooters o aventuras cinematográficas, donde permite distinguir detalles que podrían perderse en pantallas convencionales.
Además, a diferencia de los paneles LED con iluminación trasera, cada píxel del OLED emite luz propia, generando negros mucho más profundos, mayor contraste y colores más intensos. Este efecto es particularmente evidente en juegos con escenarios oscuros o con alta carga visual.
Otro punto distintivo del monitor es su tecnología antirreflejo Glare Free, que reduce hasta en un 54% los reflejos en comparación con paneles convencionales. Esto resulta especialmente útil para evitar distracciones provocadas por ventanas, lámparas o luz solar, factores que pueden afectar la visibilidad y la concentración en ambientes de gaming competitivo.
En cuanto a rendimiento, la pantalla cuenta con una tasa de refresco de 180 Hz, es decir, se actualiza 180 veces por segundo, lo que proporciona movimientos mucho más fluidos frente a los monitores convencionales de 60 Hz. Esto marca una diferencia crucial en juegos de disparos, títulos competitivos y escenas con movimientos rápidos. Además, tiene un tiempo de respuesta de 0,03 milisegundos, una cifra extremadamente baja dentro del segmento gamer, que ayuda a minimizar el «ghosting» o estela que aparece detrás de objetos en movimiento, mejorando la precisión y claridad visual.
El monitor también es compatible con FreeSync, tecnología que sincroniza la tasa de cuadros de la tarjeta gráfica —ya sea una RTX de NVIDIA o una Radeon de AMD— con el monitor para evitar cortes o saltos de imagen, un problema común cuando el hardware está bajo carga.
En cuanto a la preocupación histórica relacionada con los paneles OLED, el llamado Burn-In o “quemado de pantalla”, que ocurre cuando imágenes estáticas permanecen demasiado tiempo y dejan marcas permanentes, Samsung ha incorporado un sistema de protección basado en refrigeración dinámica y control térmico para disipar el calor acumulado y minimizar este riesgo.
Estas innovaciones reflejan la evolución de la tecnología OLED, que no solo busca mejorar colores y contraste, sino también resolver inquietudes que han generado dudas entre usuarios intensivos y jugadores.
Finalmente, más allá de sus diferenciadores técnicos, el Odyssey G5 OLED llega al mercado argentino con un precio que se posiciona por debajo del rango estándar para este segmento, que oscila entre 1.300.000 y 2.500.000 pesos, lo que refuerza su apuesta por ofrecer una opción accesible para gamers.
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