Aunque importar un vehículo desde el exterior implica cumplir con múltiples requisitos, este caso llamó la atención desde el inicio. No se trataba de un auto de lujo o un superdeportivo, sino justamente lo contrario: un utilitario usado por el que nadie hubiera pagado flete ni gastos administrativos para cruzar el Atlántico y afrontar los costos de la importación.

Se trata de una camioneta Opel Combo, cuyo valor en Europa ronda los 20.000 euros en el mejor de los casos. El vehículo ingresó al país por el puerto de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Desde el proceso de importación surgieron varias señales de alerta. Al pasarla por el escáner de rayos X de la Aduana, se confirmaron las sospechas: en su interior había material orgánico que, tras una inspección detallada, resultó ser éxtasis.
En total, se incautaron 52 kilos de MDMA valuados en 2.340.000 dólares. El operativo fue producto de una investigación conjunta entre la Dirección General de Aduanas, dependiente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), y la Policía Federal Argentina (PFA). Además del secuestro de la droga, se realizaron siete allanamientos que terminaron con la detención de tres personas. La causa está a cargo del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2, bajo la dirección del Dr. Gustavo Meirovich, con Secretaría N° 4 a cargo del Dr. Gonzalo Acuña.
El procedimiento se inició a partir de un trabajo de inteligencia que detectó riesgos en una operación de importación. La furgoneta Opel Combo había ingresado en condición de usada desde el puerto de Amberes, Bélgica, uno de los principales puntos de salida de mercancías en Europa.
El vehículo fue sometido a control en la Terminal Zárate mediante el equipo de rayos X de la Aduana. Las imágenes revelaron anomalías en la densidad de materia orgánica en distintos sectores, lo que motivó una inspección minuciosa.
Durante la revisión, los agentes encontraron las piedras de MDMA ocultas en el tanque de combustible, el chasis y los asientos de la camioneta.
Este hallazgo se enmarca en una tendencia detectada por la Aduana en materia de narcotráfico: mientras drogas como la cocaína suelen circular desde Sudamérica hacia Europa, las sustancias sintéticas como el MDMA presentan un flujo inverso.
A partir del secuestro, la Justicia ordenó siete allanamientos —uno en la provincia de Salta y los restantes en la Ciudad de Buenos Aires— que derivaron en la detención de tres hombres: un argentino, un mexicano y un venezolano.
Los imputados quedaron a disposición de la Justicia y podrían enfrentar penas de hasta 12 años de prisión por el delito de contrabando agravado, previsto en el artículo 866 del Código Aduanero.
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